martes, 15 de octubre de 2013

La rentabilidad de estudiar un Master

En tiempos pretéritos eran muchos los que abandonaban los estudios, para buscarse la vida trabajando en una empresa cualquiera, era un época donde los curriculums no existían, donde para trabajar en lo que fuera, bastaba con presentarse en una empresa pidiéndolo, y tener la suerte que te contrataran claro. Luego se puso la cosa un poco más complicada pero no mucho, pues bastaba con tener un padrino o lo que coloquialmente se le llamaba tener enchufe. Al tiempo se puso aún más difícil pues comenzaron a pedir estudios universitarios para casi cualquier empleo, incluso de reponedor en los supermercados. Digo yo que las empresas buscaban con eso, que los trabajadores fuesen rotando para quedarse con los que por un motivo u otro, mejor se adaptaran a la idiosincrasia propia de cada empresa, y que los demás se fuesen buscando otras ocupaciones más acordes con sus conocimientos, o con sus expectativas laborales. Ahora piden que hasta tengas un máster en lo que sea. O no, vamos a ver el tema de los másters, desde un punto de vista más práctico. Un máster te reorienta o mejor dicho reorienta los conocimientos que has adquirido en la Universidad, adaptándolo a lo que de ti van a esperar las empresas que probablemente te contraten en un futuro más o menos cercano, pero sobre todo y como bien te explican en el Master en Granada haciéndolo, vas a estar en contacto con un montón de personas que como tu, van a ocupar altos cargos directivos en otras empresas, y durante el periodo de estudio del máster, vas a forjar unos vínculos de amistad y compañerismo con los que hoy son tus compañeros de clase, pero pronto van a ser tus compañeros de trabajo, tus jefes, tus empleados, o... tu competencia, y como dice la canción, sabrás del pie que cojea. Lo mires por donde lo mires compensa, por lo que para mi no es un gasto sino una inversión.

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