martes, 24 de junio de 2014

La ingeniosa publicidad de los cerrajeros

Es sorprendente ver cómo las grandes empresas manipulan al consumidor por medio de sus campañas publicitarias. Creemos que somos personas adultas, inteligentes y libres, pero lo único cierto es que unos cuantos manejan desde arriba los hilos y nos convierten en tristes marionetas que se mueven a su antojo. Lo peor es no verlo nunca y no ser consciente de los hilos que nos unen a una voluntad superior, que nos doblega sutil y lentamente, hasta anular nuestra conciencia. La publicidad puede ser tan apasionante como terrible. Su objetivo es siempre el mismo: no dejarnos indiferentes. Y cualquier cosa es posible con tal de lograrlo. Los publicistas suelen ser personas muy inteligentes y unos grandes estrategas. Admiro su trabajo, como tal, y su capacidad de influir sobre el ánimo y voluntad de las personas. Es increíble que algunos anuncios, que más o menos todo el mundo está de acuerdo en que son malísimos, acaben dando la vuelta al mundo y estén en boca de millones y millones de espectadores, lectores, oyentes, etc... Y ese es justo el anuncio que ha logrado su objetivo. ¿Importa acaso que el anuncio sea ferozmente criticado? Pues no. Todo lo contrario: mientras peor se hable del anuncio, mejor para el producto que trata de venderse. También hay que reconocer, por otro lado, que hay una forma de publicidad bellísima. Anuncios, carteles, cuñas radiofónicas y otras formas de publicidad que resultan verdaderas obras de arte, que pueden llegar a emocionarnos y a dejarnos sin aliento, ya que contienen un profundo y hermoso mensaje. De joven, yo quería dedicarme a la publicidad y estuve a punto de matricularme en la facultad de periodismo de mi ciudad, para luego especializarme en la rama publicitaria. Al final no hice nada de eso ni nada remotamente parecido, porque mis padres se empeñaron en que estudiara filología hispánica. La carrera no me gustó en absoluto y nunca me he dedicado a nada relacionado con ello, pero al menos hice feliz a mi familia. Y todo esta historia de la publicidad, os la estaba contando porque al llegar esta tarde a mi casa después de cerrar la tienda, me he encontrado en el buzón una publicidad muy graciosa de cerrajeros en Zaragoza. Dentro de un sobre me he encontrado un llaverito en forma de llave antigua con el teléfono y el e-mail de los cerrajeros. Me ha parecido una idea estupenda y de hecho, ya he cambiado mi llavero y he puesto el de ellos. Por supuesto, que el día que tenga un problema, los llamaré, siempre y cuando no sea justo ese llavero lo que haya perdido, claro.

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