viernes, 3 de octubre de 2014

La idea de hacer publicidad en las neveras

Publicidad efectiva gracias a los imanes de nevera. En ellos me inspiré para hacer el imán de mi nevera. De pequeñaja, yo quería ser policía. Pero no policía de los de uniforme y con silbato. Qué va. Yo quería ser policía científica o un Sherlock Holmes. Mi imaginaba con mi lupa y mi perro sabueso, siguiendo rastros y descubriendo criminales. Sin duda, yo veía demasiadas películas. De adolescente, empecé a descubrir que las cosas no eran exactamente como yo me las había imaginado. Aún así, me seguía atrayendo la idea de ser policía científica o policía judicial. Me interesé por el temario de las oposiciones, por las pruebas, por la academia y por todo lo relacionado con ese trabajo. Todo me gustaba, hasta que descubrí que tenía que superar una serie de pruebas físicas: correr, subir por cuerdas, hacer flexiones… Sí, hombre, sí, en eso estaba pensando yo: en trepar como una mona o en perseguir a chorizos. Yo, que no aguantaba ni diez segundos de carrera. El deporte nunca ha sido lo mío, la verdad. Poco a poco, se me fueron quitando las ganas de formar parte de los círculos policiales. Finalmente me decidí a estudiar Derecho. No era una carrera que me gustara especialmente, sin embargo, me parecía muy práctica y que estaría muy bien conocer las leyes de mi país. Cuando terminé estos estudios, no sabía muy bien qué iba a hacer con mi vida. Mi amigo Rodolfo el abogado, me propuso ir a hacer prácticas a su bufete, a ver si me gustaba la profesión. Desde el primer día, supe que no era lo mío, pero yo necesitaba ganar dinero y en el despacho de Rodolfo me trataron muy bien, así que acabaron “enganchándome”. Y enganchada me tuvieron doce años, hasta que un día me harté, me fui y comencé a trabajar por mi cuenta. Una de las primeras cosas que hice –como profesional autónomo- fue contactar con una empresa que hacía imanes personalizados. ¿Y para qué?, estaréis pensando. Pues simplemente, para hacer realidad un sueño: siempre he sido una persona muy calurosa. Siento calor casi a cualquier temperatura, no sé por qué. Por eso, yo tenía el sueño de verme un día en lugar fresquito, como Alaska o el Polo Sur. Como eso no iba a ser posible empecé a soñar con neveras y con estar cerca de ellas. Pero, o me hacía técnica de refrigeradores, o la cosa estaba complicada. Al fin hallé la forma de canalizar mis deseos. Una forma rara, pensaréis. Sí, pero a mí me gusta. Encargué imanes para poner en las neveras. Exacto. Imanes de publicidad de mis servicios profesionales como abogada. ¿A que nunca habíais visto un imán con publicidad de abogados pegado en una nevera? Claro que no, porque yo fui la primera en hacerlo. Ahora soy feliz sintiendo que mi publicidad está puesta en miles de neveras… Puedo sentir incluso el frescor de las mismas cuando los clientes las abren para tomarse una cervecita o un refresco. Y como a todo el mundo le llama la atención un imán así, pues me llaman y me recuerdan. Por ahí me conocen ya como la abogada de los imanes. Dicen que soy una mujer adorable, llena de magnetismo y una gran profesional. Árabe no hablo mucho, eso sí, pero todo se andará…

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